Por ejemplo, supongamos que en nuestra mano disponemos de una pareja de cartas A-K y que la primera carta del flop es un As. En ese mismo momento las probabilidades de que otro de los jugadores tenga en su mano otro As cambian drásticamente y se hacen mucho más pequeñas que si ese As no hubiera aparecido en el flop. La razón es bien sencilla, antes de que apareciese ese As sobre la mesa todavía existían tres Ases que podían estar en el mazo o en la mano de uno de los jugadores de póquer, pero en el momento de aparecer dicho As en el flop, ese número de Ases pasó de ser tres a ser tan sólo dos, siendo, por tanto, mucho menos probable que otro de los jugadores lleve en su mano un As, aumentando enormemente las probabilidades de que ganemos dicha mano de poker y haciendo patente que nuestra estrategia debe ser apostar, e incluso subir las apuestas que otros pudieran hacer.
Si pensamos un poco llegaremos a la conclusión de que sólo hay una combinación posible que supere nuestra mano (recordad que llevábamos las cartas A-K), y eso sería en el supuesto de que otro de los jugadores contase con una mano con dos Ases A-A. Pero de entre todas las combinaciones posibles de cartas que pueden portar los otros jugadoresde poker, sólo existe una que se corresponda con A-A, ya que sólo hay dos Ases que nosotros no hayamos visto; por contra, existirán seis posibles combinaciones que igualarían nuestro juego, es decir, seis posibles combinaciones A-K (derivadas de mezclar los dos Ases con las tres K que quedan).
De igual manera podremos calcular la probabilidad de que un determinado jugador lleve otro tipo de jugadas como:
- K-K (3 combinaciones generadas al combinar 3 K, pensad que nosotros llevamos la otra K).
- Q-Q (6 combinaciones generadas al combinar 4 Q).
- A-Q (8 combinaciones generadas al combinar 2 Ases y 4 Q).
- K-Q (12 combinaciones generadas al combinar 3 K y 4 Q).
- Q-J (16 combinaciones generadas al combinar 4 Q y 4 J).
Por lo tanto queda claro que a medida que se van repartiendo las cartas del flop, las combinaciones posibles van cambiando, así como las probabilidades de que nuestros oponentes lleven una jugada de póquer u otra. Lo más sencillo es pensar en el número de combinaciones para saber si nuestra mano tiene más o menos probabilidades de ser la ganadora.

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